Monday, November 05, 2007
Monday, June 11, 2007
TRES DEL LOBO ASESINO
Rock. Crudo y oscuro, más cachondos tintes de blues. Extraordinaria mezcla que encontramos en estos discos, las primeras perlas negras de la carrera del norteamericano Glenn Allen Anzalone como DANZIG, luego de mutar su anterior banda, Samhain, en 1987.Un estilo de rock clásico, marcado con el singular tono de voz de Glenn Danzig, que domina todo el espacio sonoro con una sensibilidad que a veces incluso satura, pero que imprime una fuerza brutal que es capaz transitar del rock más duro al blues más seductor.
Tres discos que tienen sus diferencias. La primera encarnación homónima, de 1988, marca desde un comienzo la vena Sabbathica del sonido Danzig y que se mantendrá hasta el giro a lo industrial del 5º albúm (Blackacidevil) en 1996. El segundo, ‘Lucifuge’ de 1990, aborda más decididamente el blues, con muy satisfactorios resultados. Y la tercera entrega, ‘How the Gods Kill’ de 1992, se encierra en atmósferas mucho más oscuras, pero sin perder el estilo de sus predecesores.
Lanzamiento: Agosto de 1988
Grabación: 1987-1988
Duración: 40:57
Discográfica: American Recordings
Productor: Rick Rubin
Danzig fue el primer LP del grupo, producido por Rick Rubin, productor de grupos como AC/DC, Metallica y Slayer. El álbum cuenta con la colaboración en los coros de James Hetfield, guitarrista y cantante de Metallica, en los temas "Twist of Cain" y "Possesion", pero por problemas con las productoras no figuró en los créditos.
El disco alcanzó la fama entre 1993 y 1994 cuando el tema "Mother" empezó a escucharse en radios y televisión por la inclusión de este single de la banda en la placa Thrall: Demonsweatlive, grabada en vivo.
TEMAS
"Twist of Cain" – 4:18
"Not of This World" – 3:42
"She Rides" – 5:10
"Soul on Fire" – 4:36
"Am I Demon" – 4:57
"Mother" – 3:24
"Possession" – 3:56
"End of Time" – 4:02
"The Hunter" (Albert King) – 3:31
"Evil Thing" – 3:16
CRÉDITOS
Glenn Danzig - voz
Eerie Von - bajo
John Christ - guitarra
Chuks Biscuits - batería
Adicional:James Hetfield - coros en "Twist of Cain" y "Possesion"
Lanzamiento: Junio de 1990
Grabación: 1989 - 90
Duración: 49:28
Discográfica: American Recordings
Productor: Rick Rubin
Danzig II: Lucifuge fue el segundo álbum de Danzig, producido por Rick Rubin y lanzado en 1990 por la discográfica Def American Recordings. El disco tiene un sonido variado combinando riffs destructivos y blues, rompiendo con el ritmo heavy, pero siempre llevando impreso un estilo Sabbath, un estilo más lento y amenazador.
TEMAS
"Long Way Back From hell"
"Snakes of Christ"
"Killer Wolf"
"Tired of Being Alive"
"I'm the One"
"Her Black Wings"
"Devil's Plaything"
"777"
"Blood and Tears"
"Girl"
"Pain in the World"
CRÉDITOS
Glenn Danzig - voz
Eerie Von - bajo
John Christ - guitarra
Chuks Biscuits - batería
Lanzamiento: 14 de julio de 1992
Grabación: 1991 - 92
Duración: 49:16
Discográfica: American Recordings
Productor: Glenn Danzig y Rick Rubin
Danzig III: How the Gods Kill es el tercer disco de Danzig. El álbum contó con la producción de Glenn Danzig y Rick Rubin (productor de sus dos anteriores placas) y fue lanzado en 1992 por el sello Def American Recordings.
En este álbum destaca un sonido más oscuro, con atmósferas tenebrosas y siniestras, a comparación de sus anteriores trabajos. No faltan los aplastantes riffs, aunque por momentos se transforman en preciosas melodías, mezclados con la poderosa voz de Glenn. Los temas más destacados son "How the Gods Kill",
"Dirty Black Summer" y "Sistinas".TEMAS
"Godless" – 6:51
"Anything" – 4:49
"Bodies" – 4:25
"How the Gods Kill" – 5:57
"Dirty Black Summer" – 5:14
"Left Hand Black" – 4:30
"Heart of the Devil" – 4:40
"Sistinas" – 4:25
"Do You Wear the Mark" – 4:47
"When the Dying Calls" – 3:31
CRÉDITOS
Glenn Danzig - voz
Eerie Von - bajo
John Christ - guitarra
Chuks Biscuits - batería
Tuesday, May 08, 2007
Sobre dosis de Rock and Roll
Sencillamente fue una experiencia única, de aquellas sobredosis de rocanrol inyectadas directo a la vena que te deja imbecil desde el primer golpe de bombo, el primer acorde de guitarra y el inicio aplastante del bajo. Un combo en el hocico, una patada en la raja, eso es Motorhead, eso fue lo que recibimos durante poco más de una hora y media el 2 de mayo en el Estadio Victor Jara de Santiago.A eso de las 7 de la tarde nos juntamos 4 amigos en casa de uno de ellos para hacer la previa a lo que se venía, unos litros de cerveza y sus dosis de risa en tubo fueron consumidas en una hora para emprender viaje al mítico recinto.
A decir verdad nunca he sido muy fanático de Motorhead pero definitivamente era un espectáculo al que había que asistir, estar frente a una leyenda como Lemmy es un oportunidad irrepetible, sobre todo pensando que años atrás pasó por Santiago sin pena ni gloria en un espectáculo con apenas 300 pelagatos. Pero esta vez fue diferente, unos 5 mil o 6 mil rockeros ávidos de potencia y poder le dieron la bienvenida a las 21 horas del 2 de mayo con la furia y cariño que caracteriza a la fanaticada local.
Dr. Rock, abrió la noche con algunos problemas de sonido, la verdad es que había que ser bien fan del grupo para entender qué estaban tocando pues el alto volumen sumado a la mala acústica del lugar amenazaron los primeros minutos con una masa de ruido, sin embargo poco pareció importar al respetable. Luego del primer combo, vino la patá en la raja con el clásico ‘Stay Clean’que definitivamente puso a la gente a comer en la palma de la mano del legendario Lemmy.
Luego, una dosis de material nuevo, a mi parecer muy bueno, potente, lleno de furia y rocanrol. Canciones del último disco Kiss of Death e Inferno dieron paso a los desempolvados Metropolis y Over The Top. A esa altura daba la impresión de que un papá buena onda estaba dando clases a sus hijos de como comportarse en el mundillo rocanrolero, la lección era simple, júntate con tus amigotes, destapa unas cuantas cervezas y embriágate de rocanrol, y así no mas lo hicimos.
Una vez aprendida la lección, Kilmister con su estampa de rockstar se man
dó quizá la parte más potente del show con una seguidilla impresionante de canciones: One Night Stand, I Got Mine, In The Name Of Tragedy, Sword Of Glory y The Chase Is Better Than The Catch del album clásico Ace Of Spades.
De ahi se vino Rosalie para entrar con toda la violencia de Sacrifice, una oda al exceso de potencia y brutalidad en este género. Ahí, la masa de cabelleras sudadas y enredadas unas con otras se dejaba empujar de lado a lado dando vida al mito que el público mapuche es de verdad el más desordenado y furioso de latinoamerica. Quedó la cagá, sobre todo cuando el maldito Dee se despachó el sólo de batería mas brutal y energético que escuchado en vivo, un derroche de maestría, dominio, fuerza y poder que podría haber disfrutado durante una hora más sin aburrirme un segundo.
Pero el merequetengue estaba lejos de terminar, una presentación echándole unas buenas puteadas a la clase política y se vino el mierdal lírico con Just ‘Cause You Got The Power, You Believe You Got the Right. Y la metralleta no se detenía, las balas cruzaban los craneos con rock ‘n roll ‘Going To Brazil, Killed By Death, y al camarín por un Jack Daniel´s luego de Iron Fist.
¿Pero quien quería descansar? ¡Vamos por más que no nos iremos ni cagando! Se vino el momento suave del espectáculo. Phil Campbell y Mikkey Dee guitarreando un blues cantado aguardentosamente por "don leyenda": Whorehouse Blues. Interpretado en una pose absolutamente despreciable, en el buen sentido de la palabra, abacanada quizá con su cigarro en la mano como si nada mas importara que pegarse una buena bluseada. Notable. Termina el tema y en cosa de segundos nos dejan en el suelo para rematarnos a patadas y palos con Ace Of Spades y ‘Overkill. Se prenden las luces y nadie se quería ir. No había más, pero queríamos mucho más. Rocanrol hasta la muerte era la consigna (para variar). No nos quedó otra que salir del Jara, buscar a los amigotes, encontrarse con otros tantos que salían de las distintas puertas del estadio y partir a destapar las merecidas y heladas cervezas que esperaban por nosotros en algún piringundín de aquel oscuro barrio. Y así nos fue.
Nunca supimos quien era este guatón
Apagando la sed...
Thursday, April 19, 2007
Jethro Tull en Chile: El campesino lo hizo de nuevo - 18 de abril de 2007
Bueno, pero no nos desviemos, a 20 minutos del inicio del show el teatro ya lucía bastante lleno. El escenario, como siempre, denotaba la sencillez de una banda que se destaca estrictamente por lo musical dejando la parafernalia escénica de lado lo que ha sido una constante en todas las presentaciones en Chile y en su carrera en general, matizada en su primera década quizá por la excentricidad del vestuario que usaban en los sesenta - setenta.
Pasado las 21 horas se apagaron las luces e inmediatamente el resp
Luego un clásico por donde se escuche, un tema que la verdad no esperaba disfrutar esa noche, uno de mis favoritos por cierto. Gatillaron con la exquisita Living in The Past, tema de 1972 perteneciente al disco homónimo. Claro que habría preferido la versión mas dura, de esas que uno suele encontrar en las desempolvadas imágenes en DVD con recitales de hace 30 años atrás, pero esta no le quitó ningún mérito a la emoción que se imprime en cada nota. Además era la tónica de esta presentación.
A continuación la etapa más campestre de la banda con Songs From The Wood y ‘Jack In The Green, rematando con el corte que da nombre a uno de los discos mas intensos de su carrera la notable Thick as a Brick. A estas alturas el Caupolicán se venía abajo, la gente aplaudiendo de pie y todo el recato se perdió para dar rienda suelta a una fanaticada fiel a unos de los músicos de rock más respetables de la historia contemporánea como los es Ian Anderson.
Hora de Superclásico

“Ahora vamos a tocar la canción más famosa de nuestra carrera” dijo Anderson, y comenzaron a sonar las reestructuradas notas para la versión 2007 de ‘Aqualung’, en una onda súper sinfónica y una suavidad desconocida si la comparamos con la fuerza que despliega la versión original o con el recuerdo que me trae la interpretación que hizo Anderson con su banda de apoyo en la gira solista del 2005 en el Court Central, que habría hecho temblar a la banda de heavy metal más extrema, así y todo el auditorio, una vez más, se conmovió y no quedó otra que aplaudir a rabiar y de pie semejante obra de arte.

“Ahora vamos a tocar la canción más famosa de nuestra carrera” dijo Anderson, y comenzaron a sonar las reestructuradas notas para la versión 2007 de ‘Aqualung’, en una onda súper sinfónica y una suavidad desconocida si la comparamos con la fuerza que despliega la versión original o con el recuerdo que me trae la interpretación que hizo Anderson con su banda de apoyo en la gira solista del 2005 en el Court Central, que habría hecho temblar a la banda de heavy metal más extrema, así y todo el auditorio, una vez más, se conmovió y no quedó otra que aplaudir a rabiar y de pie semejante obra de arte.
Un tema hecho para el musical “Amor sin Barreras” llamado America hizo de bajativo al plato principal para luego rematar con My God, tema del disco de 1973, Aqualang, placa que ha entregado la mayor cantidad de clásicos en la historia de la banda y que en su edición remasterizada cuenta además con una interesante entrevista a Ian Anderson.
El público a estas alturas estaba absolutamente entregado y rendido a los pies de la banda, que si bien, en esta oportunidad presentó un sonido de menor calidad que en otras ocasiones, no opacó en lo absoluto la atmósfera ni la complicidad entre músicos y oyentes. Una química como pocas considerando la transversalidad y la diferencia de estilos entre el público que en definitiva se unen bajo una sola bandera, la del campesino Jethro Tull.
Una vez en que la comunicación era inquebrantable se vino la última parte del espectáculo, se dejó caer un hit de los años ochenta Budapest del disco “Crest Of A Knave”, álbum con que ganaron el Grammy en 1988, compitiendo entre otros con Metallica que en esa época rompía culos. De ahí a la recta final con un TE-MA-ZO, una especie de bis en el que el público enloquece y agradece con creces poder escuchar algo más. O´Hara comienza a digitar sus primeras teclas e introduce ese himno tremendo llamado ‘Locomotive Breath’, perteneciente también al Living in the Past con el cual comenzaban a despedir el idilio amoroso que duró casi dos horas y que para efectos del respetable se podría haber extendido fácilmente el doble de la jornada. Señor Anderson, venga cuando quiera, será siempre bienvenido.
Nota a parte es la diferencia que marcó la productora del evento, Océano, al menos a mi nunca me había tocado poder disfrutar de una cerveza helada comprada en el mismo recinto, y vaya que se hace grato estar frente a una gran banda de rock acompañado de los amigos y matizando todo ese cuadro con una, otra y la última cerveza antes que termine el recital. Felicitaciones por eso.
Luego caminamos directo al bar por las últimas....ehhh 4 botellas de litro. ¡¡Salud por Jethro y el Rocanrol!!
El público a estas alturas estaba absolutamente entregado y rendido a los pies de la banda, que si bien, en esta oportunidad presentó un sonido de menor calidad que en otras ocasiones, no opacó en lo absoluto la atmósfera ni la complicidad entre músicos y oyentes. Una química como pocas considerando la transversalidad y la diferencia de estilos entre el público que en definitiva se unen bajo una sola bandera, la del campesino Jethro Tull.
Nota a parte es la diferencia que marcó la productora del evento, Océano, al menos a mi nunca me había tocado poder disfrutar de una cerveza helada comprada en el mismo recinto, y vaya que se hace grato estar frente a una gran banda de rock acompañado de los amigos y matizando todo ese cuadro con una, otra y la última cerveza antes que termine el recital. Felicitaciones por eso.
Luego caminamos directo al bar por las últimas....ehhh 4 botellas de litro. ¡¡Salud por Jethro y el Rocanrol!!
Thursday, April 05, 2007
Vamos a seguir trabajando, no hay rivales fáciles
Artista: La Pichanga
Álbum: Arriba de la Pelota. 2006
La pichanga típica de barrio es aquella que se juega en cancha de tierra, donde las patadas se cobran con una más ruda. Donde competir no es la tónica, si no ganarle al rival, ojalá por goleada y si las cosas se ponen feas las patadas y hasta combos podrían aparecer. Un gol tras otro, de arco a arco sin medio campo, todos contra todos. ¿Enredado? ¿Difícil de entender? ¿Demasiados protagonistas quizá? Bueno, esos elementos y quizá más son los que extrañamente identifico cada vez que escucho el disco llamado Arriba de la Pelota del trío La Pichanga.
Este trío compuesto por batería, saxo y contrabajo, nos trae una propuesta apta sólo para oídos experimentados. Una presentación en directo grabada en mayo del 2006 llamada Arriba de la Pelota, entrega nueve cortes que en jerga callejera suenan a eso: arriba de la pelota. Un disco que nos lleva por una senda pedregosa, de ida y vuelta, tal como rezan dos de sus canciones ¿Jazz, fusión, música contemporánea? Es difícil definirlo, pero sin duda una atracción si buscas algo diferente para tus sentidos.

Una tarde de verano, caminando entre las nuevas construcciones (o destrucciones) de las calles de Ñuñoa, llegué a una plaza donde me encontré con este trío que preparaba sus instrumentos para presentar las canciones de su nuevo disco, todo esto en el marco de algún programa de cultura comunal. Niños, ancianos, ciclistas componían a esa hora el público casual que por ahí se encontraba y pocos se podrían identificar como posibles seguidores de una banda que definitivamente es para oídos experimentados o para quienes quieran llegar a serlo.
En lo experimental está la cl
ave. Se mezclan de vez en cuando con otros ritmos ofrecieron esa tarde Cristián Bidart en batería, Francisco Carvajal, contrabajo, y Edén Carrasco en saxo, y al segundo tema entendí el porqué del nombre Arriba de la Pelota. Ese concepto por lo general se acuña para alguien que se encuentra en un estado de excitación mental producto del alcohol o de cualquier otro tipo de sustancias que, para bien o para mal, provoquen momentos de euforia o descontextualización espacial y temporal. Bueno, la música de La Pichanga podría ser una sustancia nueva que o te hace adicto o te produce rechazo, sin concesiones, sin tregua, sin aviso siquiera de lo que puede pasar por la mente al meterse esas melodías al cuerpo.
Hace poco leí en una revista especializada de rock que La Pichanga “como una sonora, que hace recordar a La Cubanacán y a Tommy Rey, en un cruce inédito de música actual.” Es decir, ritmos, ritmos y más ritmos sobre la base de una improvisación impecable, elegante y desafiante. En esa misma ocasión Bidart comenta: “Lo más importante para nosotros, es tocar siempre con espontaneidad, con sorpresa y un espíritu lúdico. La improvisación es muy importante en el grupo pero también ejecutamos composiciones originales y otras no tanto.”
La Pichanga no podría encasillarse como un grupo de free-jazz, aunque a veces así pareciera, pues la libertad para improvisar mueve las interpretaciones de la banda. “Lo importante es la fluidez y que una idea musical nos lleve a otra” explicó Bidart.
Compadre, lo invito a jugar una pichanguita…pero póngase canilleras que el rival es duro.
Álbum: Arriba de la Pelota. 2006
La pichanga típica de barrio es aquella que se juega en cancha de tierra, donde las patadas se cobran con una más ruda. Donde competir no es la tónica, si no ganarle al rival, ojalá por goleada y si las cosas se ponen feas las patadas y hasta combos podrían aparecer. Un gol tras otro, de arco a arco sin medio campo, todos contra todos. ¿Enredado? ¿Difícil de entender? ¿Demasiados protagonistas quizá? Bueno, esos elementos y quizá más son los que extrañamente identifico cada vez que escucho el disco llamado Arriba de la Pelota del trío La Pichanga.Este trío compuesto por batería, saxo y contrabajo, nos trae una propuesta apta sólo para oídos experimentados. Una presentación en directo grabada en mayo del 2006 llamada Arriba de la Pelota, entrega nueve cortes que en jerga callejera suenan a eso: arriba de la pelota. Un disco que nos lleva por una senda pedregosa, de ida y vuelta, tal como rezan dos de sus canciones ¿Jazz, fusión, música contemporánea? Es difícil definirlo, pero sin duda una atracción si buscas algo diferente para tus sentidos.
Una tarde de verano, caminando entre las nuevas construcciones (o destrucciones) de las calles de Ñuñoa, llegué a una plaza donde me encontré con este trío que preparaba sus instrumentos para presentar las canciones de su nuevo disco, todo esto en el marco de algún programa de cultura comunal. Niños, ancianos, ciclistas componían a esa hora el público casual que por ahí se encontraba y pocos se podrían identificar como posibles seguidores de una banda que definitivamente es para oídos experimentados o para quienes quieran llegar a serlo.
En lo experimental está la cl
Hace poco leí en una revista especializada de rock que La Pichanga “como una sonora, que hace recordar a La Cubanacán y a Tommy Rey, en un cruce inédito de música actual.” Es decir, ritmos, ritmos y más ritmos sobre la base de una improvisación impecable, elegante y desafiante. En esa misma ocasión Bidart comenta: “Lo más importante para nosotros, es tocar siempre con espontaneidad, con sorpresa y un espíritu lúdico. La improvisación es muy importante en el grupo pero también ejecutamos composiciones originales y otras no tanto.”
La Pichanga no podría encasillarse como un grupo de free-jazz, aunque a veces así pareciera, pues la libertad para improvisar mueve las interpretaciones de la banda. “Lo importante es la fluidez y que una idea musical nos lleve a otra” explicó Bidart.
Compadre, lo invito a jugar una pichanguita…pero póngase canilleras que el rival es duro.
Aún me desvío del camino por una pilsen y un completo”
- Artista: Mario Rojas & the Flaiting Project
- Álbum: Sartén de Estrellas.
Mario Rojas, fue uno de los gestores del primer grupo de rap chileno De Kiruza, desde entonces se distingue una raíz funky criolla que cultiva hasta hoy. Actualmente al frente de The Flaiting Project, su nuevo grupo, entrega sus especiales y personales canciones en el disco Sartén de estrellas. Este carismático artista, presenta un cúmulo de influencias, estilos y géneros que en este trabajo se distinguen en cortes con aire afroperuano en "Me separé", la balada "Los caminos del amor" que mezcla sonidos pop -rock o aquel relajado pasaje del disco que se plasma en "A puro corazón". Y la rapeada se viene sin tregua en los tracks "Todas mis canciones" y "Pegadito a la ventana de la micro", que avanzan por los escollos de la vida citadina y personal.
Rojas además, se ha preocupado, como acontece hoy con varios exponentes de la nueva generación de músicos, de redescubrir y reflotar un interés por la cueca. Quizá como hijo de la Nueva Canción y las múltiples influencias adoptadas en su periplo involuntario por el mundo logra plasmar de manera magistral todas estas influencias y además agregarle esa nota criolla y picarona del pueblo chileno.
Que decir de las letras, hay pasajes notables de frases callejeras, sencillas y enamoradas. Conjunto de palabras que llevan a pensar en lo cotidiano: “vive tus sueños, vívelos bien, sube, sube… sube a tu nube” nos invitan a viajar por los íntimos rincones de la memoria personal. “Vuelvo a mirar tras tus gestos…todos es igual, nada nuevo para mí”, desencanto, desamor… “busco la señal para encontrar el momento perfecto” dan vida al plato que se fragua en el Sartén de Estrellas, plato que será complementado cuando se baje de la micro en busca de una pilsen y un completo, a pesar de haber pasado la barrera de los 40, como reza una de sus líricas.
El Sartén contiene ingredientes nuevos y otros cocinados desde ya hace varios años. Algunas canciones, por ejemplo "Pegado a la ventana de la micro", fueron grabadas hace una década y hoy plasmadas gracias a un selecto grupo de músicos que forman parte de su The Flaiting Project, Tilo González en la batería, el gran Jorge Campos pulsando las cuerdas del contrabajo, Magdalena Mathey, coros; Felipe Bravo en las 6 cuerdas y Federico Faure, en las bases del bajo.
Sartén de Estrellas, producido por Tilo González, baterista y compositor de Congreso, tiene un sello pulcro y cálido donde se reconocen texturas acústicas que hacen buen juego con la voz, profunda, suave, gentil de Mario Rojas. Una placa para descubrir una seguidilla de estilos finamente mezclada en 45 minutos de excelente música nacional.
Friday, March 16, 2007
El brillo de un loco diamante
Quizá el único parámetro de comparación sería el anterior show que el bajista británico hizo en Chile hace unos años, pero esto prometía ser sencillamente alucinante.
La entrada al Estadio Nacional fue tranquila, mucha gente por las calles y otro tanto ya estaba instalado en el recinto. Para mi era especial, sería la primera vez en que disfrutaría un recital de rock en compañía de mi hijo, sin duda, no había mejor oportunidad para hacerlo debutar en las grandes ligas en este fantástico camino del rocanrol.
Sólo una hora nos separaba del inicio del espectáculo y el nerviosismo en el público se hacía sentir. El escenario lucía impecable, con dos pantallas gigantes escoltando una escenografía que nos ofrecía una vieja radio tocando clásicos de la música popular mientras los últimos asistentes llenaban el coliseo ñuñoino.
Las melodías del alma
Las 9 de la noche y, con puntualidad inglesa, Waters irr
Shine on You Crazy Diamond y Have a Cigar aparecieron en el momento preciso para ir pavimentando la ruta al momento más emocionante en lo personal, quizá no el más alto del espectáculo, pero para mi fueron sin duda los 5 minutos más intensos y emocionantes que he tenido en toda mi vida. Escuchar y ver Wish You Were Here abrazado con mi hijo y sin miedo ni verguenza en dejar que las lágrimas se liberen, es lejos la mejor experiencia y la emoción mas intensa que he tenido en mis 33 años de vida. Después de eso simplemente había que dejar que el espectáculo continúe poniéndo el broche de oro de la primera parte con Sheep y la infartante aparición del Cerdo Volador.
¿Saben qué? es tan dificil expresar todo lo que experimenté en este recital, son innumerables las emociones y pocas las palabras para describirlas que esta vez dejaré la nota hasta acá y simplemnte la graficaré con fotos que saqué aquella noche. Esta es la ocasión en que una imagen vale más que mil palabras.
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